INAIPI transforma la educación inicial en su Seminario Nacional: “Nadie puede dar lo que no tiene”

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El Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia (INAIPI) concluyó con éxito su Seminario Nacional en Educación, un espacio formativo que reunió a cientos de educadores, coordinadores y animadores con el objetivo de elevar la calidad de la enseñanza y fortalecer el bienestar integral en la República Dominicana.

El encuentro sirvió como plataforma para anunciar innovaciones institucionales y dotar al personal de nuevas herramientas pedagógicas, marcando un hito en la transición de un modelo de simple “cuido” a uno de verdadera atención integral.

La salud socioemocional del docente como prioridad

Durante su intervención, la directora ejecutiva del INAIPI, Josefa Castillo, subrayó que la calidad humana es el pilar de la educación infantil. Bajo la premisa de que “nadie puede dar lo que no tiene”, Castillo anunció la creación de una División de Salud Socioemocional. Esta unidad brindará acceso voluntario a psicólogos y terapeutas para el personal, reconociendo que las docentes también enfrentan vulnerabilidades emocionales y que sanar sus propias heridas es vital para ofrecer el mejor trato a los niños y niñas.

A la par del desarrollo humano, se anunció la creación de una Escuela de Capacitación Permanente. Este proyecto, que contará con el apoyo de la Universidad Alvis, permitirá a los colaboradores cursar diplomados y maestrías, elevando así sus competencias técnicas y profesionales.

Innovación, planificación y aprendizajes en el aula

El seminario ofreció múltiples talleres prácticos diseñados para erradicar la improvisación en las aulas y garantizar un servicio continuo y de alta calidad. Entre los principales aprendizajes que las docentes llevarán a sus centros destacan:

  • Alfabetización fonológica y emergente: Estrategias para incentivar el amor por el aprendizaje y la lectura desde los primeros años de vida.
  • Pensamiento lógico-matemático al aire libre: Métodos innovadores donde las maestras aprendieron a utilizar el propio cuerpo de los niños y elementos simples del entorno natural (como el patio) para que los pequeños exploren, descubran y desarrollen habilidades matemáticas.
  • Expresión musical y creatividad: El uso de la música como motor de desarrollo integral y la implementación del reciclaje para transformar objetos cotidianos —como simples periódicos viejos— en valiosas herramientas y actividades didácticas.

El aula como jardín y “lugar seguro”

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue liderado por la maestra Brenda Taveras, quien recordó la inmensa responsabilidad emocional de la labor docente.

Taveras enfatizó que la educación inicial no es un trabajo de producción en serie, sino que las maestras son “jardineras” de un aula diversa, donde cada niño es una flor que requiere un cuidado distinto.

Asimismo, resaltó que para muchos niños que llegan con carencias afectivas o físicas, la maestra y el centro representan su único “lugar seguro”.

Penélope Melo Vallesteros, directora de Desarrollo Infantil, clausuró los talleres agradeciendo el compromiso del personal, quienes son el verdadero motor que hace realidad las políticas de atención en los territorios.

Los educadores abandonaron el seminario con el firme propósito de ser entes multiplicadores de estos conocimientos, dejando atrás la idea de ser simples guarderías para reafirmar con orgullo su identidad como educadoras integrales.

Todo este esfuerzo institucional persigue un objetivo común, que resonó como un eco durante el cierre del evento: garantizar que en la República Dominicana “ser niño y niña nunca fue mejor”.