Por Bianna Peña Rubio | Directora Multimedios The Inspiring Mag
El 27 de febrero de 2026, en el marco del aniversario de la Independencia Nacional, el presidente Luis Abinader presentó su Rendición de Cuentas ante la Asamblea Nacional.
Más que un recuento administrativo, el discurso nos invitó a visualizar hacia dónde se dirige el Gobierno de aquí al 2036. Y ahí es donde comienza la conversación interesante. Porque cuando un país empieza a hablar en términos de visión a diez años, deja de gestionar el presente para intentar diseñar el futuro y debemos evaluar si lo estamos haciendo con coherencia y estrategia, no solo con palabras lindas.
El presidente destacó estos hitos:
- Se han creado más de 130,000 empleos formales.
- El desempleo está aproximadamente en un 5%.
- Se ha reducido progresivamente la pobreza.
- Hemos sostenido un crecimiento económico considerable frente a un entorno internacional complejo.
En términos macroeconómicos, la narrativa es que hemos aumentado en estabilidad, confianza e inversión extranjera. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos como sociedad (y muy especialmente como sector empresarial y creativo) es:
¿Está ese crecimiento distribuyéndose con profundidad o solo con amplitud?
Porque crecer no es lo mismo que transformar y dejar un legado.
Uno de los ejes más sólidos del discurso fue la modernización institucional, destacando:
- La digitalización de millones de servicios públicos.
- La reducción de trámites burocráticos.
- La implementación de documentos biométricos.
- Los avances hacia un pasaporte electrónico.
Esto es una mejora trascendental en la eficiencia y mejora de los procesos, los cuales también benefician y redefinen la relación entre los ciudadanos comunes y corrientes y el poder.
Y es que un Estado ágil genera ecosistemas empresarialesigual de ágiles. Siendo esta una oportunidad enorme para emprendedores, startups, mujeres líderes y creadores de innovación.
Sin embargo, y a pesar de estos avances (los cuales celebro y reconozco), tengo algunas preguntas en las que debemos reflexionar:
¿De qué manera se están trabajando en las plataformas digitales de las entidades gubernamentales a fin de que la inversión millonaria realizada en equipos y sistemas perdure en el tiempo?
¿Por qué todavía a estas alturas hay plataformas en las que se evidencia un descuido en alimentación oportuna de informaciones?
¿Por qué hay interfaces que en estos tiempos modernos siguen sin ser responsivas, ágiles e intuitivas?
¿Por qué si hay plataformas que en principio se crearon para simplificar procesos, ahora no funcionan y cuando llamamos a los centros de atención, el personal (el cual a veces es bien mal educado) nos dice que esos procesos a hora son solos personales?
¿Por qué muchas webs siguen estando a principios de los años 2000s a nivel de UX Experience y diseño,cuando ya nos encontramos en el 2026?
Si, el Estado quiere modernizarse, pero ¿cómo lo está haciendo?
Y hago todas estas preguntas, porque aquí la idea es hacer que la inversión que se realiza en cada gobierno perdure en el tiempo no que solo sea efectiva por 4 años o menos. Y me disculpan a quienes esto les sueno ofensivo, no tengo la más mínima intención de eso.
Solo hago un llamado a la conciencia para que pensemos con estrategia a largo plazo y de forma bondadosa en hacer las cosas en excelencia desde el inicio y buscar la forma de brindar el mantenimiento necesario para que las cosas tengan una vida útil más extendida.
La Meta RD 2036
El concepto “Meta RD 2036” fue el marco estratégico del discurso. Endonde más que presentar logros anuales, el presidente intentó instalar una narrativa de país en donde la productividad, tecnología, infraestructura estratégica y posicionamiento internacional tendrán relevancia.
Entre los anuncios más llamativos tenemos:
- Desarrollo logístico fronterizo.
- Inversiones energéticas.
- Proyectos tecnológicos de alto impacto.
- Incluso una apuesta por infraestructura aeroespacial en Pedernales.
La visión es diversificar la economía dominicana más allá del turismo y zonas francas. Lo cual es muy oportuno.
Ahora bien, la pregunta crítica es:
¿Tenemos el capital humano preparado para sostener esa visión?
Porque sin talento, no hay transformación que se sostenga.
Así como la visión es importante, es igual o más importante tener gente capacitada en habilidades de poder y habilidades duras que la sostengan. Gente a la cual no hay que estar empujando para hacer lo correcto cuando deben hacerlo, gente con valores, con el deseo genuino de servir y con la paciencia para hacerlo.
Porque dejeme decirle, muchos son los seres humanos que están en las oficinas públicas solo esperando la hora de irse, mientras maltratan a todo el que llama o se acerca a su estación. Me ha pasado y muchas otras empresarias de mi plataforma An Inspiring Mom lo han vivido así o peor.
Por tanto, sería valioso que también se colocara en agenda apoyar programas de formación profesional que permitan que se formen a los ciudados en valores mientras estudian una habilidad practica. Porque no se trata de saber, sino de ser.
Hablemos de educación y capital humano
Durante el discurso se reafirmó el compromiso con la educación y la formación técnica profesional. Sin embargo, al hablar de visión 2036, debemos ir más allá de cobertura escolar y hablar de:
- Alfabetización digital real.
- Crear programas experienciales accesibles que desarrollen las power skills de jóvenes y adultos.
- Innovación aplicada.
- Cultura de productividad y excelencia. (Cero mediocridad)
- Liderazgo consciente.
Sin una revolución en el mindset y las capacidades duras de los individuos, ningún plan de desarrollo se convierte en cambio estructural real. Porque así como un edificio requiere una buena zapata para no derrumbarse; construir una sociedad en valores, requiere buenos cimientos y estrategias claras que permitan que haga igualdad de beneficios para toda la población.
Es en este punto donde la sociedad civil, el sector privado, las academias educativas y las plataformas educativas tienen un rol decisivo.
Transparencia y gobernabilidad sobre la mesa
La reafirmación del combate a la corrupción y la idea de que “no hay intocables” fue otro eje importante del discurso. Su apasionado y efusivo mensaje en esta parte lo fue todo. Gracias por poner en palabras cómo nos sentimos ante tanta corrupción y desfalco de parte de quienes deben proteger a la nación.
La institucionalidad es el suelo donde se construye todo. Por eso debemos cuidarla y potenciarla. A través de acciones concretas y transparente apoyennos a confiar nuevamente en ustedes.
Recuerden que sin confianza, no hay inversión. Ni nacional ni extranjera.
Sin confianza, ninguna persona trasciende. Y sin reglas claras, no hay crecimiento sostenible.
Desde The Inspiring Mag, vemos esta Rendición de Cuentas como algo más que un evento protocolar. Lo vemos como una oportunidad de hacer las cosas mejor a favor de todos.
Lo que realmente está en juego es esto:
- ¿Se traducirá la visión 2036 en políticas coherentes a largo plazo?
- ¿Se alinearán los sectores productivos con esa visión?
- ¿Se integrará a las mujeres empresarias, madres líderes y jóvenes en este modelo de desarrollo?
- ¿Se crearán más programas educativos y deportivos de calidad para familias de bajos recursos que quieren pero no pueden sostenerlos económicamente?
- ¿Se crearán más parques donde los niños puedan ir sin tener miedo a qué se caigan?Porque resulta que no tienen pilotillos y han puesto rampas sin poner sistemas de seguridad adecuados.
La transformación de un país no ocurre en el Congreso.
- Ocurre en las instituciones gubernamentales cuando cumplen con su tarea de forma oportuna y coherente.
- En las empresas que se hacen eco de lo bueno y apoyan lo que realmente edifica.
- En las aulas ofreciendo educación de calidad a niños, jóvenes y adultos de cualquier clase social.
- En los hogares cuando los padres y tutores se hacen responsables de sembrar valores y semilla de grandeza en los más chicos.
- En los ecosistemas de innovación que invierten, mentorean y apoyan programas que realmente transforman la sociedad.
🧠 Nuestra reflexión final
República Dominicana parece estar transitando de un modelo de crecimiento tradicional hacia uno que aspira a mayor sofisticación tecnológica y estructural. Y va en buen camino. Eso es innegable.
Sin embargo, el verdadero desafío no es anunciar el futuro. Es ejecutarlo con coherencia, inclusión y formación humana. Y sobretodo, teniendo un regimen de consecuencias adecuado que nos ayude a convivir en paz y a respetar las normas.
Es ahí donde cada uno de nosotros tiene un papel importante y que no es delegable.
No podemos delegar lo que nos compete. Y para asumir nuestra responsabilidad requerimos ser valientes. Eso se entrena.
2036 no es solo una fecha tope para lograr grandes metas, sino que se ha convertido tras este evento en una invitación a preguntarnos qué tipo de país queremos construir.
¿TE ANIMAS A CONTESTAR ESTA PREGUNTA? Te leemos en los comentarios.

